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Perspectivas sobre los residuos electrónicos: historia, datos actuales, estadísticas y el impacto ambiental de los RAEE

Pile of discarded electronic cables, chargers, and devices representing e-waste.

Usamos dispositivos electrónicos todos los días, y es difícil imaginar la vida sin ellos. Sin embargo, no hace mucho tiempo los RAEE ni siquiera existían; hoy son un problema global. Y junto con los beneficios de la electrónica llega un precio: el precio que debe pagar nuestro medio ambiente. Con el rápido desarrollo de los dispositivos electrónicos y la búsqueda de materiales de mejor calidad, surgió una cantidad creciente de residuos que durante mucho tiempo fue ignorada. ¿Cuál fue el coste? ¿Qué medidas tuvieron que implementarse? ¿Y cómo gestionamos hoy los RAEE? Todo esto se explicará en este blog.

Cronología de los RAEE

Nacimiento de la electricidad y las baterías: siglos XVIII–XIX

  • 1744 – Frasco de Leyden
  • Inventado por Ewald Georg von Kleist, este dispositivo fue diseñado para almacenar electricidad estática dentro de un frasco de vidrio recubierto con láminas metálicas en sus superficies interior y exterior.
  • 1749 – Batería
  • El término se utilizó por primera vez para describir un dispositivo de almacenamiento de energía eléctrica por Benjamin Franklin.
  • 1800–1802 – Pila voltaica
  • En 1800, Alessandro Volta inventó la pila voltaica, la primera batería auténtica capaz de producir una corriente eléctrica continua. En 1802, William Cruickshank mejoró su diseño, sentando las bases para la futura producción en masa.
  • 1879 – Bombilla incandescente
  • Para 1879, Thomas Edison desarrolló una bombilla incandescente comercialmente viable que podía permanecer encendida durante muchas horas, basándose en trabajos anteriores de inventores como Humphry Davy y Joseph Swan, y marcando un hito clave en el uso de la electricidad para la iluminación.
From left to right: Leyden Jar, Benjamin Franklin’s battery, Thomas Edison with the light bulb

El auge de la electrónica de consumo y el crecimiento industrial: décadas de 1950 a 1980

  • Después de la Segunda Guerra Mundial, los dispositivos electrónicos como radios, televisores en blanco y negro, válvulas de vacío y electrodomésticos se volvieron comunes.
  • Estos dispositivos estaban diseñados para durar décadas, pero no existían conceptos de eliminación y reciclaje; componentes peligrosos como el plomo presente en los CRT (tubos de rayos catódicos) se enterraban sin regulación.
  • La Ley de Eliminación de Residuos Sólidos (Solid Waste Disposal Act, 1965) fue la primera ley formal en Estados Unidos que abordó los residuos en general, pero los residuos electrónicos aún no estaban regulados de manera específica.
  • Los televisores CRT en color, los reproductores VHS y los Walkman de las décadas de 1970 y 1980 introdujeron nuevos desafíos relacionados con metales pesados tóxicos y residuos voluminosos y peligrosos.

Los residuos electrónicos emergen como un problema reconocido: década de 1970 – principios de los 2000

  • 1976: La Ley de Conservación y Recuperación de Recursos (Resource Conservation and Recovery Act, RCRA) estableció un marco para la gestión de los residuos sólidos y peligrosos en Estados Unidos. No prohibió explícitamente el depósito de residuos electrónicos en vertederos, pero clasificó ciertos componentes electrónicos que contienen sustancias tóxicas (como plomo o mercurio) como peligrosos, sometiendo su eliminación a una regulación estricta.
  • 1989: El Convenio de Basilea restringió el comercio internacional de residuos peligrosos, incluidos los residuos electrónicos, para prevenir su vertido en países en desarrollo.
  • Principios de la década de 1990: Países como Suiza fueron pioneros en la implantación de sistemas formales de reciclaje de residuos electrónicos.
  • Década de 2000: La Unión Europea introdujo la Directiva sobre Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE), con el objetivo de promover la reutilización y el reciclaje.

Desarrollos recientes y estadísticas

En 2022, el mundo generó alrededor de 62 millones de toneladas de residuos electrónicos, lo que equivale a 1,55 millones de camiones de 40 toneladas llenos de dispositivos desechados, o aproximadamente 7,8 kilogramos por persona. Sin embargo, solo el 17,4 % se recicló adecuadamente, mientras que el 82,6 % restante terminó en vertederos o contaminando el medio ambiente, sumándose a unos 347 millones de toneladas estimadas de residuos electrónicos no reciclados a nivel mundial.

El hogar promedio alberga hoy 74 dispositivos electrónicos, muchos de ellos sin uso o averiados, que se acumulan silenciosamente como futuros residuos. A este ritmo, se espera que los residuos electrónicos mundiales alcancen 82 millones de toneladas para 2030, superando la capacidad de reciclaje, incluso mientras normativas como la RCRA y los programas de la EPA en Estados Unidos intentan mantenerse al día.

Países como Estonia, Noruega e Islandia están demostrando lo que es posible lograr con sistemas de reciclaje sólidos y una alta concienciación pública. En Noruega, en particular, el National E-Waste Monitor 2025 informa que un sistema nacional de recogida robusto permitió al país recoger el 72 % de los residuos electrónicos generados en 2022 (aproximadamente 19,5 kg per cápita).

La República Checa también ha dado un paso significativo en la recogida y gestión eficiente de los RAEE, con nuestra solución Sensoneo, que introduce herramientas digitales inteligentes y procesos basados en datos para mejorar la transparencia, la trazabilidad y la eficiencia general del sistema.

Principales generadores mundiales de residuos electrónicos

1. China

China es el mayor productor mundial de residuos electrónicos. Su enorme población, el rápido desarrollo tecnológico y el alto consumo de productos electrónicos contribuyen a una parte significativa de los residuos electrónicos a nivel global. Como gran fabricante y consumidor de dispositivos electrónicos, China enfrenta desafíos crecientes en la gestión y el reciclaje de las enormes cantidades de equipos desechados que se generan cada año.

2. Estados Unidos

Estados Unidos ocupa el segundo lugar a nivel mundial en la generación de residuos electrónicos. Un estadounidense promedio produce más de 20 kilogramos de residuos electrónicos al año, lo que refleja la alta rotación de dispositivos y los cortos ciclos de vida de los productos. A pesar de los avances en los programas de reciclaje, una gran parte de estos residuos todavía termina en vertederos.

3. India

India es el tercer mayor productor de residuos electrónicos, generando alrededor de 2 millones de toneladas al año. Con una tasa de crecimiento anual cercana al 20 %, es el gran contribuyente que crece con mayor rapidez. La rápida urbanización, el mayor acceso a la tecnología digital y la insuficiencia de sistemas formales de reciclaje han impulsado este aumento, planteando importantes desafíos ambientales y de salud.

Por qué es importante gestionar los residuos electrónicos

1. Pérdidas financieras

La gestión inadecuada de los residuos electrónicos provoca enormes pérdidas económicas cada año. En 2022, el impacto financiero global total se estimó en 37 000 millones de dólares, lo que representa el valor perdido de materiales desechados que podrían haberse recuperado o reutilizado.

Además, los costes externalizados, como los gastos sanitarios y los daños medioambientales, alcanzaron aproximadamente 78 000 millones de dólares, reflejando la carga financiera más amplia para las sociedades y los ecosistemas.

2. Recursos perdidos

Los residuos electrónicos son un tesoro oculto de materiales valiosos, incluidos elementos de tierras raras, oro, plata, litio y otros recursos críticos esenciales para la tecnología moderna. Cuando los residuos electrónicos no se reciclan adecuadamente, estos materiales se pierden de forma permanente.

Los sistemas de reciclaje eficientes podrían recuperar y reintegrar estos recursos en el ciclo de producción, reduciendo la necesidad de nueva minería y apoyando una economía circular más sostenible.

3. Impacto ambiental

Más allá de las preocupaciones económicas, los residuos electrónicos no gestionados suponen graves amenazas ambientales. Sustancias tóxicas como plomo, mercurio y cadmio se filtran al suelo y al agua, contaminando los ecosistemas y dañando la vida silvestre.

La quema o eliminación inadecuada libera gases peligrosos que contribuyen a la contaminación del aire y al cambio climático. Una gestión eficaz de los residuos electrónicos ayuda a minimizar estos impactos, protegiendo tanto el planeta como la salud pública.

El lado oscuro de los residuos electrónicos: recordando la historia de Guiyu

Durante años, la ciudad de Guiyu, en el sur de China, se convirtió en el centro de residuos electrónicos más notorio del mundo, un verdadero “cementerio electrónico”, donde cada año se desmontaban millones de toneladas de aparatos desechados procedentes de países ricos.

Las familias trabajaban en pequeños talleres, fundiendo placas de circuitos sobre estufas de carbón, “lavando” oro con ácido y quemando plásticos para clasificarlos por el olor. Estos métodos rudimentarios envenenaron los ríos, el aire y el suelo de la ciudad con metales pesados como el plomo y el mercurio, mientras vapores tóxicos llenaban las estrechas calles.

Los estudios revelaron efectos alarmantes para la salud: niños con niveles elevados de plomo en la sangre, abortos espontáneos y una alta incidencia de enfermedades respiratorias.

En su apogeo, más de la mitad de los 200 000 habitantes de Guiyu dependían de los residuos electrónicos para sobrevivir. Tras la indignación internacional y años de daños ambientales, el gobierno chino finalmente intervino alrededor de 2015, cerrando las operaciones informales y trasladando a los recicladores a parques industriales regulados.

La historia de Guiyu sigue siendo un crudo recordatorio del coste oculto de nuestras vidas digitales y una advertencia para no permitir que la historia se repita.

Source: https://slate.com/technology

Aunque la electrónica aporta innumerables beneficios, desde mejorar la comunicación hasta ayudar a gestionar los residuos y proteger el medio ambiente, no debemos pasar por alto las consecuencias que surgen cuando no se gestiona adecuadamente al final de su vida útil.

Como ocurre con todo tipo de residuos, los principios de reutilización, reciclaje y recuperación se aplican a los RAEE y siguen siendo el enfoque más eficaz.

Los sistemas de recogida y devolución de residuos electrónicos desempeñan un papel crucial en este proceso. Sin embargo, desafíos como contenedores medio vacíos, planificación de rutas obsoleta, falta de datos en tiempo real e incluso el robo de contenedores de residuos electrónicos provocan pérdida de tiempo, mayores costes y un aumento de las emisiones de carbono.

Estos problemas ponen de relieve la necesidad urgente de innovación y transformación digital en la gestión de los residuos electrónicos.

Fuentes: batterydesign.net, iberdrola.com, hummingbirdinternational.net, nalabix​, epa.gov, mdpi.com, britannica.com, batteryuniversity.com

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